1. Contén el agua, no la busques todavía
Lo primero es evitar daños dentro de casa: un cubo debajo del goteo, retirar muebles y alfombras de la zona, y si la mancha está cerca de un enchufe o una lámpara, cortar la luz de esa habitación desde el cuadro. Si el techo está abombado por el peso del agua, no lo pinches sin más: es mejor hacer un agujero pequeño y controlado con el cubo debajo que esperar a que ceda solo.
2. La mancha casi nunca está debajo del fallo
Es lo que más sorprende a la gente cuando subimos a la cubierta. El agua entra por una teja rota, una junta abierta o un encuentro mal sellado, y luego recorre la pendiente por debajo de las tejas o por encima del aislamiento hasta que encuentra un punto por donde caer. Ese punto puede estar a varios metros del origen. Por eso subir al tejado y mirar justo encima de la mancha suele no servir de nada, y por eso el diagnóstico es lo que más tiempo nos lleva en una reparación de goteras.
3. Los sospechosos habituales
En la mayoría de tejados que revisamos, el agua entra por uno de estos puntos:
- Tejas rotas o desplazadas, normalmente después de viento fuerte, granizo o de que alguien haya pisado la cubierta para instalar una antena o un aparato de aire acondicionado.
- Encuentros con chimeneas, claraboyas y paredes: son las zonas donde la cubierta cambia de material, y donde el sellado envejece antes.
- Canalones y bajantes atascados: si el agua no puede salir, se acumula y acaba entrando por donde puede. Con hojas de otoño es un clásico.
- Impermeabilización agotada en cubiertas planas: la tela asfáltica o la lámina tiene una vida útil, y cuando se agrieta el agua entra por muchos puntos a la vez, no por uno.
4. Lo que no conviene hacer
- Subir al tejado sin protección. Es la causa más habitual de accidentes domésticos graves, y encima al pisar tejas se suelen romper más.
- Tapar la mancha con pintura antihumedad sin arreglar la entrada de agua. La mancha vuelve, y mientras tanto la madera o el forjado siguen mojándose.
- Sellar con silicona o masilla "por si acaso" toda la zona. Sellar un punto que no era el problema puede desviar el agua a otro sitio y complicar el diagnóstico.
- Esperar a que pase el invierno. Cada lluvia que entra empapa aislamiento, madera y yeso; una reparación puntual en octubre puede ser una cubierta entera en marzo.
5. Reparación puntual o cubierta entera
Es la pregunta que siempre nos hacen tras la inspección, y la respuesta depende de lo que veamos arriba. Si el tejado está en buen estado general y el problema es una teja, un encuentro o un canalón, se repara ese punto y ya. Si encontramos varias entradas de agua, tejas porosas por toda la cubierta o una impermeabilización agrietada, parchear una a una sale peor: cada lluvia abre un frente nuevo. En ese caso te lo decimos claro y te presupuestamos las dos opciones para que decidas con la información delante.
6. Cuando vive una comunidad debajo
En un edificio de vecinos la cubierta es un elemento común, así que la gotera del último piso la paga y la decide la comunidad, no el vecino afectado. Lo práctico es avisar al administrador cuanto antes con fotos de la mancha y de la fecha, para que la junta pueda aprobar la inspección sin esperar a la siguiente reunión ordinaria. Nosotros trabajamos habitualmente con comunidades y podemos hacer el informe de estado que el administrador necesita para presentarlo.
Antes de llamarnos, esto nos ayuda mucho
- Fotos de la mancha y, si puedes, de la cubierta desde la calle o desde una ventana. No subas al tejado para hacerlas.
- Cuándo apareció y si coincide con lluvia, viento o con alguna obra o instalación reciente en el tejado.
- Si es una vivienda unifamiliar o un edificio de comunidad, y en qué zona está (Madrid, Majadahonda, Las Rozas, Pozuelo, Boadilla, Toledo...).
- Si hay más de una mancha o si también entra agua por ventanas o terrazas: a veces el problema no es el tejado.