1. La visita: donde realmente empieza todo
Antes de hablar de plazos o de nada, vamos a tu casa. Nos gusta ver el espacio con nuestros propios ojos: cómo entra la luz, por dónde van las tuberías, qué tabiques son de carga y cuáles no. Ahí nos cuentas qué te gustaría cambiar — a veces lo tienes clarísimo, otras veces solo sabes que «esto ya no funciona» y hay que ayudarte a darle forma. La visita no cuesta nada y no te compromete a nada.
2. El presupuesto, partida por partida
Con lo que vimos en la visita nos ponemos a hacer números. No te soltamos una cifra cerrada y ya está: te desglosamos qué lleva cada partida (demolición, albañilería, fontanería, electricidad, alicatados, carpintería, pintura...) para que sepas en qué se va cada euro. Y si el presupuesto se te va de las manos, se puede ajustar — no es lo mismo renovar toda la instalación eléctrica que dejar la que ya funciona bien.
3. Antes de la primera maza: planificar
Aquí coordinamos quién entra y cuándo — fontanero, electricista, alicatador, pintor — para que no se pisen entre ellos y la obra avance sin parones. Si vas a seguir viviendo en casa durante la reforma, te avisamos con tiempo de los días más ruidosos o de cuándo se corta el agua o la luz, para que puedas organizarte.
4. Demolición e instalaciones: la fase fea
Es la parte menos bonita: se tiran tabiques, se levanta suelo, se pica alicatado. Pero también es la más importante, porque con las paredes abiertas se ve todo lo que estaba oculto — humedades, instalaciones viejas, alguna sorpresa que otra — y es el momento de arreglarlo antes de volver a cerrar. Mejor encontrarlo ahora que dos años después con la pared ya pintada.
5. Acabados: cuando por fin se ve el resultado
Alicatados, pintura, suelos, sanitarios, muebles de cocina y baño, carpintería interior... A partir de aquí la obra empieza a parecerse a lo que tenías en la cabeza. Es también el momento de cerrar los últimos detalles: color de pintura, grifería, tiradores, puntos de luz. Cuanto antes los decidas, menos imprevistos de última hora.
6. La entrega: lo revisamos contigo, no solos
Antes de darte las llaves repasamos la vivienda juntos, punto por punto: que las puertas y ventanas cierren bien, que no haya fugas en los grifos, que todos los enchufes funcionen, que los acabados estén como habíamos quedado. Dejamos la obra limpia y con garantía sobre lo que hemos hecho.
Si vas a reformar, esto te lo puedes ir preparando ya
- Mira si tu comunidad de vecinos pide aviso previo o permiso para obras interiores — mejor resolverlo antes de empezar que a mitad de obra.
- Si te vas a quedar viviendo en casa, resérvate una esquina libre de obra para lo básico: cocinar algo simple, descansar tranquilo.
- Ten claro qué muebles o electrodomésticos quieres conservar, para protegerlos bien antes de la demolición.
- Elige cuanto antes los acabados y la grifería. Algunos materiales a medida tardan en fabricarse, y pedirlos tarde puede alargar la obra sin que sea culpa de nadie.